RWENZORY 2006
Del 17 al 30 de noviembre de 2006 preparamos un viaje para conocer el Parque Nacional de Rwenzori, y poder ver gorilas de montaña en el Parque Nacional de Bwindi. Participamos: Jesús Nájera, Cecilio Martinez., Adrian Salazar, Juan Ignacio Lope y José Manuel Gil (Farma). Como a nosotros nos costó trabajo conseguir información sobre el Rwenzori, aquí pongo a disposición de los interesados nuestra experiencia en estas magníficas montañas por si sirve de ayuda.
MARTES 21 DE NOVIEMBRE DE 2006
Kasese, al sur de Uganda es la población donde se encuentra la agencia que nos organizó el treeking por el Rwenzori. Allí se hace la compra de comida para los días que estemos en la montaña, y desde esta población nos dirigimos a Nyakalengija, que es un pequeño pueblo a 1.800 m . en el que se encuentra la base desde donde arranca la marcha. En la base proporcionaron el material necesario para la marcha y ascensión a las cumbres como es arnés, piolet, crampones, cuerdas, y prendas de agua. Se prepararon los fardos pesando cada uno de ellos para ajustar los 25 kilos por porteador. Hay que tener cuidado con lo que quieran cobrar, es preferible dejar claro con antelación el número de porteadores necesarios y llegar allí con todos los servicios pagados. Aún así en la expedición se incluye más gente de la necesaria, pero es inevitable, viven de las propinas, y es difícil controlar cuantos porteadores van acompañando a la expedición, puesto que no los ves en ningún momento a todos juntos. Nos dieron una explicación sobre el recorrido que nos esperaba, y nos pusimos en camino a eso de la una de la tarde. Antes de entrar en el parque pasamos todavía un par de controles más.
El recorrido hasta el primer refugio transcurre a través del bosque tropical, con una vegetación densa y exuberante. Se ven evidencias del paso de elefantes como son excrementos y el corredor hecho entre la maleza por los animales. En esta jornada hay que superar unos 850 metros de desnivel, y el sendero sigue el río Mubuku remontándolo por su rivera derecha en dirección Este. Hay que atravesar tres afluentes por este lado del río, alguno tiene puente y otros se atraviesan saltando por las piedras. El puente que salva uno de ellos es el que estaban reparando. Durante la subida nos llovió un rato, pero se llevó bien. Empleamos unas cuatro horas en llegar a Nyabitaba hut, donde pasaríamos la primera noche. Es una cabaña bien instalada, con una tarima corrida de madera y acolchada para dormir. El resto de la tarde la pasamos de charla y preparando agua potable. Cenamos y el guía vino a explicarnos la jornada de mañana. Nos acostamos pronto.
MIÉRCOLES 22 DE NOVIEMBRE DE 2006 Nos levantamos a las siete y media, algo más tarde de lo previsto, el guía quedó en despertarnos pero no lo hizo. Desayunamos y nos pusimos en camino. Primero la senda pierde altura y baja hasta el río Mubuku, justo en la confluencia con su afluente el río Bujuku. Cruzamos el río por un p uente y el sendero comienza a ganar altura entre el bosque y continúa remontando el río Bujuku por su ribera izquierda, siempre en dirección Este. Hoy ya nos hemos calzado botas de goma, efectivamente se hacen imprescindibles porque hay muchísima agua, y sobre todo barro. El paisaje es espectacular, con profundos valles, una vegetación densísima, cascadas y arroyos fluyendo por todas las laderas. Tuvimos la ocasión de ver monos negros saltando de árbol en árbol. En las zonas donde el barro es profundo, el personal del parque echa palos y ramas al suelo para pisar sobre ellos y hundirte menos, pero aún así se hace dura la marcha.
Hicimos un alto para comer algo, y poco después pasamos por el Nyamureju hut, un refugio en malas condiciones que ya no se usa. Continuamos hasta John Matte hut, un refugio más moderno y mejor acondicionado. Está a 3.380 m , por lo que hoy hemos subido 730 metros de diferencia de cota, aunque el desnivel acumulado ha sido mayor porque el sendero tenía bastantes subidas y bajadas. En el camino nos llovió un poco, lo suficiente como para terminar la marcha mojado, y al llegar a cubierto comenzamos la rutina diaria de poner a secar la ropa, aunque sin apenas éxito por la altísima humedad ambiental. Es recomendable usar prendas de secado rápido y que expulsen la humedad, y la mejor forma de secar algo es quedárselo puesto.
Nada más llegar comenzó a llover intensamente, nos libramos por los pelos del chaparrón. Todos los días suele amanecer con buen tiempo, y aguanta toda la mañana sin caer agua, y a eso de las dos o las tres de la tarde se encapota y se pone a llover toda la tarde hasta bien entrada la noche. El resto de la tarde la pasamos charlando, leyendo y jugando a las cartas. Cenamos y después el guía vino a informarnos sobre la jornada que nos espera el día siguiente.
JUEVES 23 DE NOVIEMBRE DE 2006 Desayunamos y nos pusimos en camino a las ocho y media. Lo primero que hicimos fue cruzar el río Bujuku, a las bravas, saltando entre piedras con un caudal y una corriente importantes. Fuimos pasando por donde los guías nos indicaban, en un equilibrio precario y apoyánd onos en nuestros bastones. Afortunadamente nadie se fue al agua pero más de uno estuvo a punto. El sendero continua siguiendo el río, ahora por su ribera derecha entre zonas pantanosas. Fuimos ganando altura lentamente hundiéndonos en el fango. Pasamos por una antigua cabaña (Bigo hut) que ya no se utiliza. Por encima de 3.500 metros la vegetación es más baja y mucho menos densa, apareciendo los senecios y las lobelias. El paisaje del valle del río Bujuku es magnífico, rodeados por cumbres altísimas de donde caen torrentes de agua procedentes del deshielo de sus glaciares.
En la parte alta del valle está el lago Bujuku, donde nace el río. Poco antes de llegar a su altura volvimos a cruzar el río y continuamos un poco más hasta llegar al lago. Lo bordeamos por la derecha avanzando como podíamos porque esta zona pantanosa es más profunda. A veces se te quedaba la pierna metida en el fango y no podías sacarla sin ayuda. Eso sí, el panorama que ofrecía el entorno del lago era fantástico, con bosquetes de senecios de buen porte, y lobelias diseminadas por todas partes, y como fondo el lago circundado por cumbres nevadas.
Llegamos al refugio Bujuku hut ( 3.977 m ) a eso de la una de la tarde totalmente empapados porque nos llovió poco antes de llegar. Hoy salvamos unos 600 metros de desnivel. Lo primero que hacemos siempre en tender la ropa y ponernos algo seco, aunque mañana nos volveremos a poner lo tendido, pero sin secarse. Este refugio está peor que los anteriores, es de chapa y viejo. Pasamos la tarde como todos los días, leyendo, charlando y jugando a las cartas. A esta altura se nota más frío, y como todos los días se pasó toda la tarde lloviendo. Las comidas en general no eran buenas, creo que no calcularon bien la compra, y que el cocinero no era bueno. Después de cenar vino el guía para darnos las correspondientes explicaciones sobre la siguiente jornada. Nos metimos en los sacos y continuaba lloviendo.
VIERNES 24 DE NOVIEMBRE DE 2006 Estuvo lloviendo casi toda la noche, pero afortunadamente amaneció despejado. Nos pusimos en camino a las 9, y el sendero vuelve hacia el lago Bujuku, pero por el lado contrario al que vinimos, y enseguida gira al Sur para ganar altura. Subimos entre senecios y lobelias a paso muy lento y con muchas paradas para favorecer la aclimatación, que ya estamos por encima de los 4.000 metros.
Desde arriba, el lago Bujuku y el fondo del valle ofrecían unas vistas excepcionales. Continuamos camino, siempre pisando barro, y Jesús empezó a tener molestias debido a la altura, ralentizamos el paso y el tiempo empeoró, primero vino la niebla y después se puso a llover. La vegetación arbustiva desaparece a esta altura. Poco antes de llegar al refugio la nieve hizo acto de presencia, y tras unas cuatro horas de marcha y salvar 600 metros de desnivel llegamos por fin al refugio Elena ( 4.550 metros ). Jesús llegó bastante fatigado y con molestias por lo que nada más llegar se metió en el saco, y allí se quedó el resto del día. Prefirió no comer nada, porque todo lo que comía o bebía lo vomitaba. Mañana no subirá.
El resto del grupo pasamos la tarde de charla, jugando a las cartas (secuence) y leyendo. Después de cenar tuvimos la visita del guía para organizar el ascenso a la cumbre del pico Margarita. Vino a última hora un porteador con una herida en la pierna que hubo que desinfectar, y otros con dolor de cabeza por la altura, que solucionamos con aspirina.
SÁBADO 25 DE NOVIEMBRE DE 2006 Hoy nos espera un día duro, nos levantamos antes de las cuatro de la madrugada, repartimos en material necesario para subir al pico Margarita (piolet, crampones, arnés, cuerda..), y después de desayunar nos pusimos en camino todos excepto Jesús, eran las cinco . El pico se encuentra hacia el norte del refugio, y el primer obstáculo se presentó nada más salir, había que salvar un desnivel importante, muy escarpado, con tramos en los que había que trepar en una roca mojada muy resbaladiza y peligrosa. Era noche cerrada y avanzábamos con la luz de los frontales.
Nada más superar ese escollo entramos de lleno en la nieve, nos pusimos los crampones y nos encordamos. Organizamos dos cordadas: Adrian y Farma con dos guías, y por otro lado Cecilio y Juan Ignacio con otro guía. Aquí empezó a clarear y la visibilidad era buena, pudimos llegar a ver el pico Margarita en algún momento, pero el tiempo empeoró poco después. Primero nos metimos en unas interminables palas de nieve por las que fuimos ganando altura trabajosamente porque la nieve estaba blanda hasta llegar al Stanley plateau.
El paso que llevábamos era lento para facilitar la aclimatación, y afortunadamente nadie presentó ningún síntoma de mal de altura. Entró la niebla y así se quedó durante toda la subida y el descenso. Un escarpe rocoso que hay que descender a la sombra del pico Alexandra nos dejó en las palas de nieve del glaciar Margarita, que se nos hicieron interminables, y en su parte alta hay otro escarpe rocoso de unos veinte metros que hay que superar con la ayuda de unas cuerdas fijas. Una vez superado esta dificultad, la cumbre está muy cerca apenas unas decenas de metros más adelante. El punto más alto está marcado con una placa casi tapada por la nieve donde figura el nombre del pico (Margarita), y su altura ( 5.109 metros ). Empleamos en subir unas cinco horas. Allí estuvimos un rato sacando algunas fotos, aunque la lástima fue no tener buen tiempo y haber podido disfrutar del paisaje.
El descenso lo hicimos por donde subimos, siguiendo las huellas que dejamos al subir. El destrepe del e scarpe rocoso ya cerca del refugio se hizo peligroso porque la roca estaba mojada y resbalaba mucho, y una caída ahí puede ser grave. La dirección del parque debería equipar esta zona con cuerdas fijas. Empleamos cuatro horas en bajar hasta el campamento Elena, allí descansamos algo, recogimos a Jesús y continuamos descendiendo hacia Kitandara Hut. Nos lo tomamos con tranquilidad porque estábamos cansados, y además Jesús no se encontraba bien.
La primera parte de la bajada se hace por roca desnuda y mojada, hubo resbalones, pero pronto empiezan a aparecer retamas con barbas de viejo, y un poco más abajo ya hay senecios y lobelias, que según perdemos altura éstas plantas van ganando porte. Llegamos al cruce de senderos, por la izquierda se llega a Bujuku hut de donde vinimos ayer, y por la derecha continuamos dirección sur a Kitandara hut. Poco después hay que subir a un collado desde donde comienza la bajada a un impresionante valle flanqueado por altísimas cumbres y por glaciares colgados de ellas. Al fondo del valle se ven los lagos Kitandara, ofreciendo todo el conjunto unas vistas espectaculares. Tardamos un buen rato en bajar, y una vez en la parte baja del valle encontramos un primer lago, y más adelante, superando un contrafuerte se llega a un segundo lago que hay que rodearlo por nuestra izquierda para llegar por fin al refugio de Kitandara a 4.027 metros . Llegamos muy cansados tras una larga jornada de actividad, subimos casi seiscientos metros y bajamos casi mil cien metros por nieve y por terreno pantanoso. Alguno se metió en el saco y no salió ni para cenar. Pasé consulta para curar la herida del porteador y dar analgésicos a los que tenían dolor de cabeza por la altura. Cenamos y nos acostamos pronto.
DOMINGO 26 DE NOVIEMBRE DE 2006 Nos pusimos en camino pasadas las ocho de la mañana. Primero hay que acometer una fuerte subida hasta un collado a 4.200 metros , a partir del cual la senda sigue dirección Este con suaves subidas y bajadas atravesando otros collados que separa diferentes valles, todos con espléndidas vistas. Desde todos ellos se ven los glaciares en las zonas más altas, que descienden de las crestas y cumbres, y que dan lugar a torrentes de agua y cascadas que caen por las empinadas laderas. Llegamos a un collado a 4.280 metros , el Freshfield Pass punto más alto de la jornada, y a partir de aquí es todo bajada por el valle del río Mubuku hasta el refugio Gui Yeoman. Jesús bajaba bastante perjudicado por lo que hicimos frecuentes paradas. La primera parte de esta bajada es por rocas mojadas donde había que ir con cuidado, y poco después volvió el barro, especialmente abundante e incómodo.
Un guía iba permanentemente al lado de Jesús, así es que cuando ya faltaba poco para el refugio, nos adelantamos. Llegamos por fin a nuestro destino, Gui Yeoman Hut ( 3.450 metros ). Afortunadamente no nos ha llegado a llover en esta jornada, aunque el día ha estado nublado. Lo primero que hicimos fue ir al río a lavarnos, que ya hacía falta, y al rato llegó Jesús. El cocinero nos preparó una sopa caliente que nos entonó, y al rato vinieron los tres guías para hablar de los porteadores que venían con nosotros, e insinuar el tema de las propinas.
De momento se descolgaron que nos acompañaban 25 porteadores, cosa que nos pareció una exageración. Recurrimos a la foto de grupo que hicimos hace días, y no nos salían las cuentas. Justificaron la diferencia porque tres de ellos se volvieron por el mal de altura, y otro por no sabemos qué. Hay que tener cuidado con lo que pretenden colarte. Advertimos que la comida y el cocinero no estuvieron a la altura esperada, de todas formas en cuanto a las propinas no nos pronunciamos al respecto, nos limitamos a decir que tendríamos un detalle. También les informamos que una vez finalizado el treeking dejaríamos allí ropa para el personal. Cenamos y nos acostamos.
LUNES 27 DE NOVIEMBRE DE 2006 Nos levantamos pronto, desayunamos, y antes de las ocho estábamos andando en el barro de los pantanos. Al principio hay que bajar por una zona de piedra bastante resbaladiza, después el terreno de hace más llano y por tanto se enfanga teniendo que ir buscando las zonas menos profundas e ir pisando por palos o plantas. La senda sigue hacia el Este, siguiendo la ribera izquierda del curso del río Mubuku que queda más abajo. Llegamos a una parte donde el sendero desciende bruscamente y sigue el curso de un arroyo que se precipita en un largísimo tobogán. Nosotros bajamos destrepando piedras al lado de este arroyo. Hay que poner cuidado porque hay pasos inestables en los que si pierdes pié puedes tener una caída peligrosa, tan es así que los porteadores no continúan hacia el campamento, esperan en la parte baja del tobogán a la que llegue todo el grupo por si hay algún accidente, que al parecer es frecuente en esta bajada.
El camino vuelve a ser llano y pantanoso, el bosque es más denso y el fango más profundo. Llegamos a un puente sobre el río Mubuku, lo cruzamos y continuamos paralelos a él por su ribera derecha. Llegamos a un curioso y denso bosque de bambú. Aquí se camina mejor, apenas hay barro y avanzamos mucho más deprisa hasta llegar al Nyabitaba hut, donde pasamos la primera noche en estas montañas. Allí llegamos a eso de la una y media de la tarde, descansamos un rato y continuamos camino hacia la salida del parque. Poco antes de llegar aquí nos cruzamos con una expedición que subía, eran las únicas personas ajenas a nuestra expedición que veíamos desde que empezamos el treeking.
Tras dos horas mas de bajada y cruzar tres ríos que ya conocíamos de la subida, llegamos a la entrada del parque. Tuvimos que rellenar unos cuestionarios y continuamos camino hacia Nyakalengija, el pueblecito en el que se encuentra la base donde se inicia el treeking, seguidos por una chiquillería que salía de las casas próximas al pueblo. Una vez llegamos a la base no nos entretuvimos mucho en celebrar el fin de la marcha, pagamos las propinas que teníamos previsto pagar, dimos parte de la ropa a los porteadores, y salimos enseguida hacia el hotel Margarita en Kasese, dando por concluido un estupendo treeking.
Persona de contacto:
José Manuel Gil (Farma).
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